Cómo dormir bien
La idea de acudir a una consulta médica suele producir una combinación entre pereza y miedo (sin hablar de dolor... ¡de bolsillo!); sin embargo, un examen de rutina puede darnos un balance sobre nuestra salud en general, de modo que podamos determinar si nuestro cuerpo está libre de enfermedades, término que utilizamos y escuchamos constantamente, pero, realmente, ¿de qué trata?
Tomando en cuenta lo señalado por la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades pueden ser definidas como desviaciones o alteraciones en el estado fisiológico de una persona que se manifiestan a través de síntomas y signos comunes, los cuales evolucionan con cierta previsibilidad.
Estas desviaciones, que pueden tener diversas causas, producen un impacto en la salud y, consecuentemente, en la felicidad del individuo, pues cuando alguien está enfermo su atención está, en menor o mayor medida, puesta en su problema de salud, por lo que no puede desempeñarse de manera óptima en todas las áreas de su vida. Así, cuando estamos enfermos debemos hacer todo lo posible para curarnos tan pronto como nos sea posible.
Ciertamente, no todo malestar requiere de una visita al médico; en efecto, muchas veces podemos, a través de alternativas naturales, obtener un alivio rápido –y, frecuentemente, definitivo– a situaciones de salud indeseadas, por ejemplo: si tenemos pesadez estomacal, una infusión de limón y miel suele resolver el problema; también hay personas que suelen tomar café cuando experimentan migraña, y, en efecto, ello les quita esa molestia.
Ahora bien, en ocasiones existen problemas de salud que no logramos manejar personalmente o que, por su gravedad, requieren atención inmediata. En esos casos, es recomendable hacerse ver por un médico, pues es el profesional que el Estado considera facultados tanto para diagnosticar como tratar enfermedades. Además de lo anterior, independientemente de que no nos sintamos enfermos, es prudente que al menos una vez al año nos hagamos ver por un médico a fin de que éste nos prescriba exámenes de rutina que luego revisaría para informarnos en cuanto al estado actual de nuestra salud.
El cuerpo es una suerte de máquina perfecta que, si le damos la nutrición adecuada (y, en general hacemos lo necesario para tener una buena salud y seguimos los preceptos del libro El camino a la felicidad), está preparada para afrontar cualquier agresión, independientemente de que provenga de un virus, bacteria o de nuestra propia mente –¿sabía usted que un gran porcentaje de las enfermedades tienen origen mental?–; pero, a veces, por la razón que sea, nos descuidamos un poco aquí o allá y esta “máquina” sufre ciertos deterioros que son los que detecta y canaliza un médico. Una vez que tenemos esta información podemos emplearla a nuestro favor para tener más salud y mayor felicidad; de ahí la necesidad de consultarnos con uno de estos profesionales con cierta periodicidad.
En el libro El camino a la felicidad se enuncian y desarrollan una serie de principios cuya práctica ayuda a que cada persona incremente no solamente su salud sino también su felicidad, lo cual redunda, por cierto, en una reducción de la propensión a enfermarse.
¡Empieza a tomar el control de tu salud adquiriendo ya una copia de este libro, también disponible la espectacular película basada en el mismo, versión DVD!
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