Nutrición
En nuestro día a día, es habitual escuchar sobre las palabras
nutrición y alimentación, a veces indistintamente, a pesar de que cada uno de
estos términos tiene un significado particular, como se verá a continuación. En
todo caso, el tema de la nutrición ha sido una preocupación constante desde los
principios de la Humanidad; en efecto, en la antigua Grecia, Hipócrates dijo:
“Que tu medicina sea tu alimento y éste tu medicina”, queriendo decir que para
tener un cuerpo sano es fundamental tener una buena nutrición.
Ahora
bien, en los diversos medios de comunicación que existen actualmente, solemos escuchar
especialistas de la salud hablando sobre el último superalimento, suplemento
nutricional o programa para perder o aumentar de peso, poniéndolo
así de moda, hasta que un día cualquiera
otro de estos especialistas habla de las desventajas de esa supuesta panacea,
por lo que surge otra y así sucesivamente. De modo que en este mundo y en el de
la salud
en general existen muchas opiniones y
éstas varían con el tiempo; sin embargo, la nutrición tiene ciertos principios que
de cumplirlos podremos estar bien al margen de cualquier teoría que esté de
moda. Empecemos desde la base:
¿Qué es la nutrición?
La
nutrición puede ser definida como el
proceso por el cual el cuerpo utiliza y transforma los nutrientes que están en
los alimentos. Se caracteriza por ser involuntaria, interna y no educable; y
tiene por finalidad asegurar tanto la integridad de los tejidos como proteger
la vida. Por otro lado, la alimentación,
es también un proceso pero de carácter educable y voluntario, mediante el cual
ingerimos alimentos para subsistir.
Alimentación vs nutrición
Leyendo
las anteriores definiciones, entre otras cosas podemos destacar que en la
nutrición el énfasis se pone en el aprovechamiento de nutrientes por parte del
cuerpo, mientras que en la alimentación se ingieren alimentos con la única
finalidad de seguir vivos, lo cual no
implica necesariamente que tengamos los mejores hábitos nutricionales, y, en
consecuencia, con esta última podríamos afectar negativamente nuestra salud.
¿Cómo
sería eso? Bueno, supongamos que una persona tiene hambre y, en vez de
comer apropiadamente, se toma tres o cuatro vasos de una bebida gaseosa.
En tal caso, se estaría alimentando porque estaría consumiendo una bebida que
le aportaría calorías y le llenaría, al menos de momento, pero no se estaría
nutriendo, pues solo estaría dándole al cuerpo doce cucharadas de azúcar por
cada vaso de gaseosa, lo cual no es saludable.
Cómo alimentarse bien
Luego
de leer lo anterior, puede que te preguntes qué deberías hacer para comer de forma
sana de tal manera que puedas tener una buena salud. Aunque difícilmente en un
solo artículo podría abarcarse todo lo relacionado con este tema, si podemos
señalar algunos conceptos y prácticas básicas relacionadas con el mismo que
pueden ayudarte a ser más saludable y feliz:
Micro y macronutrientes
Existen
los denominados macronutrientes y micronutrientes. Como se deduce de su nombre,
los primeros son los que el cuerpo requiere en grandes cantidades, y los
segundos, lo opuesto; sin embargo, idealmente, a lo largo del día deberíamos consumir todos los macronutrientes y micronutrientes, estando constituidos los primeros por las proteínas, lípidos y glúcidos; y los segundos por las vitaminas, minerales y oligoelementos. Cabe destacar que aunque a través de una buena nutrición pueden obtenerse muchos micronutrientes, idealmente debería reforzarse su consumo ingiriendo
suplementos nutricionales como, por ejemplo, un multivitamínico.
Desayunar
Muchas
personas tienen por costumbre saltarse el desayuno o bien comer mucha harina y
azúcar, pero poca proteína y agua. Desayunar de esta manera hace que, dado el
desbalance nutricional, en muy poco tiempo tengamos hambre; y si volvemos a
comer algún refrigerio bajo en proteínas, el proceso anterior puede repetirse
entre cinco y seis veces en un día, aumentando así el riesgo de sufrir de
diabetes y otras enfermedades. Así que, idealmente, debe tomarse agua en el desayuno,
así como proteína de alta calidad, además de vitaminas, minerales y carbohidratos con un bajo índice glucémico; de ese
modo le daremos al cuerpo todo lo que necesita para funcionar de manera óptima
y evitaremos los riesgos de salud descritos arriba.
Combinar bien los alimentos
Como
fue señalado, si solo nos “alimentarnos” nos arriesgamos a combinar los
alimentos de cualquier manera, lo cual no es sano; pero existe una forma de
hacerlo que garantiza la obtención de todos los nutrientes y es ésta: ya que
los ácidos que el cuerpo emplea para digerir los diferentes tipos de alimentos
pueden chocar (y esto causa que la digestión sea más lenta y nos hace propensos
a contraer ciertas enfermedades), en
primer término, las frutas deberían comerse con el estómago vacío, y, en segundo
lugar, los granos y proteínas no deberían consumirse juntos. Puedes obtener más
información sobre este tema en este artículo.
Frutas, verduras y vegetales
Según
datos de la Organización Mundial de la Salud, se deberían consumir siete
porciones de frutas y verduras al día, pero la mayoría de las personas basa su
alimentación en granos y proteína animal, y a veces no consume ninguna fruta, verdura
o vegetal. Esto tiene una serie de consecuencias para el organismo:
Primeramente, se dejan de recibir todas las vitaminas y minerales que tienen
estos alimentos, y ya que estos últimos son los “materiales de construcción” con que el
cuerpo hace todos sus procesos, no consumirlos aumenta las deficiencias en el
organismo, lo cual termina por enfermarlo. En segundo lugar, estos alimentos
son altos en fibra, por lo que la carencia de estos puede acarrear problemas
digestivos como la gastritis y el estreñimiento.
Comer en casa
Cuando
preparamos nuestros propios alimentos tenemos un mayor control sobre nuestra nutrición, pues podemos ver el estado de éstos antes de cocinarlos, así como
emplear ingredientes sanos (como, por ejemplo, aceite nuevo) y tener un aproximado de las calorías que consumimos;
todo esto no sucede cuando comemos en la calle.
Sin embargo, muchas personas
llevan un estilo de vida ajetreado, por lo que no tienen tiempo para cocinar sus
propios alimentos. Esto es entendible, pero, si es el caso, lo deseable es comer
en los sitios donde ofrezcan comidas saludables, y, en la medida de lo posible,
evitar la comida rápida, pues ésta suele ser alta en grasa y baja en nutrientes,
exponiéndonos a sufrir de enfermedades cardiovasculares, entre otras.
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El camino a la felicidad es cuidar de
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