Tomando en cuenta lo señalado por la Organización Mundial de la
Salud, las enfermedades pueden ser definidas como desviaciones o
alteraciones en el estado fisiológico de una persona que se manifiestan a
través de síntomas y signos comunes, los cuales evolucionan con cierta
previsibilidad.
Estas desviaciones, que pueden tener diversas causas, producen un
impacto en la salud y, consecuentemente, en la felicidad del
individuo, pues cuando alguien está enfermo su atención está, en menor o mayor
medida, puesta en su problema de salud, por lo que no puede desempeñarse de
manera óptima en todas las áreas de su vida. Así, cuando estamos
enfermos debemos hacer todo lo posible para curarnos tan pronto como nos
sea posible.
Consulta médica

Ciertamente, no todo malestar requiere de una visita al médico; en
efecto, muchas veces podemos, a través de alternativas naturales, obtener un
alivio rápido –y, frecuentemente, definitivo– a situaciones de salud
indeseadas, por ejemplo: si tenemos pesadez estomacal, una infusión de limón y
miel suele resolver el problema; también hay personas que suelen tomar café
cuando experimentan migraña, y, en efecto, ello les quita esa molestia.
Ahora bien, en ocasiones existen problemas de salud que no
logramos manejar personalmente o que, por su gravedad, requieren atención
inmediata. En esos casos, es recomendable hacerse ver por un médico, pues éste es
el profesional que el Estado considera facultado para diagnosticar como
tratar enfermedades. Además de lo anterior,
independientemente de que no nos sintamos enfermos, es prudente que al
menos una vez al año vayamos a una consulta médica a fin de que éste
nos prescriba exámenes de rutina que luego revisaría para informarnos en cuanto
al estado actual de nuestra salud.
El cuerpo es una suerte de máquina perfecta que, si le damos la
nutrición adecuada (y, en general hacemos lo necesario para tener una
buena salud y
seguimos los preceptos del libro El
camino a la felicidad), está preparada para afrontar cualquier
agresión, independientemente de que provenga de un virus, bacteria o de nuestra
propia mente –¿sabía usted que un gran porcentaje de las enfermedades tienen
origen mental?–; pero, a veces, por la razón que sea, nos descuidamos un poco
aquí o allá y esta “máquina” sufre ciertos deterioros que son los que detecta y
canaliza un médico. Una vez que tenemos esta información podemos emplearla a
nuestro favor para tener más salud y mayor felicidad;
de ahí la necesidad de consultarnos con uno de estos profesionales con cierta
periodicidad.
El camino a la felicidad

En el libro El
camino a la felicidad se enuncian y desarrollan una serie de
principios cuya práctica ayuda a que cada persona incremente no solamente
su salud sino
también su felicidad,
lo cual redunda, por cierto, en una reducción de la propensión a
enfermarse.
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